
Cuando vaciles bajo el peso del dolor,
y estén ya secas las fuentes de tu llanto,
piensa en el césped que brilla tras la lluvia;
cuando el resplandor del día te exaspere,
y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo,
piensa en el despertar de un niño.
Rubaiyat
1 comentario:
Vaya, es precioso. Lo tendré seriamente en cuenta porque más de una vez me siento así.
Un abrazo.
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