Es curioso que la vida del hombre se dedique como en un juego de niños, a buscar y encajar las distintas piezas del puzzle que jalonan su vida.
Tiempo ha, recuerdo hablar con un compañero, y discutir acerca de ese algo insustancial que nos faltaba.
Recuerdo también estar de acuerdo ambos en que lo teníamos todo, una familia, buenos amigos, un trabajo estable...
Pero... había algo que faltaba, algo sin lo cual lo demás no tenia sentido, "Es una tontería, ¿que nos va a faltar?". Es curioso que no te des cuenta de que es lo que te falta sino cuando lo tienes, y me explico.
Hasta entonces y como hablaba con el, nos encontrábamos vacíos, carentes de algo, yo lo encontré, precisamente porque ya no notaba esa falta, estaba completo, como un muro al que se le ha puesto la ultima piedra, el cual no es nada facil derrumbar, es decir cuando estas completo, te sientes dispuesto a todo, capaz de todo, casi invencible, da igual lo mucho que sople el viento, tu barco llegara a puerto, da igual lo alta que este una cima y no tengas oxigeno, tienes tu voluntad, simplemente es así, mantienes lo problemas a raya porque eres mas fuerte, roca inmóvil e impenetrable.
Pero una vez falla la pieza del puzzle, esa roca de clave, las rocas que están en el aparejo inmediatamente encima flaquean, y las de encima de ellas, y así todo el muro.
Así.
Es duro que te falte esa pieza, porque con esa piedra y las tuyas se podría hacer un muro, que como el de Adriano, o La Gran Muralla aguantarían siglos y siglos, la embestida de los años.
Buscad la pieza que os falta, no paréis hasta encontrarla.
Yo la he encontrado, la pieza que me falta, la que me completa, la que me llena.
Yo la he encontrado, pero también la he perdido.