27 junio 2007



Cuando vaciles bajo el peso del dolor,
y estén ya secas las fuentes de tu llanto,
piensa en el césped que brilla tras la lluvia;
cuando el resplandor del día te exaspere,
y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo,
piensa en el despertar de un niño.

Rubaiyat

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya, es precioso. Lo tendré seriamente en cuenta porque más de una vez me siento así.

Un abrazo.