Tres gotas perfectas.
Como cuenta el narrador de la película, los dioses hundieron una hoja de coral en el oceano, y al sacarla tres gotas perfectas cayeron de nuevo al mar convirtiéndose en las islas de Japón.
Es curioso que, una cultura capaz de idear semejante historia, que respetaba la naturaleza como parte fundamental de sus vidas, y que dedicaban cada uno de sus esfuerzos a alcanzar la perfección en todas y cada una de las facetas de sus vidas, desde servir un simple té a la practica marcial, ahora decaiga en una occidentalizaciòn tan bestial que se ha convertido en unos segundos EE.UU.
Pero esto no es solo descuido de Japón, sino de una sociedad en la que cada vez mas olvidamos nuestro principios, nuestras metas y nuestros sueños, para embarcarnos en viajes sin sentido a la monotonía, al borreguismo, a ser cada vez mas como esas películas de los primeros años del cine, en las que se enseñaba un futuro aterrador, gris y uniforme. Estamos perdiendo todo aquello que nos hacia sentirnos vivos.
Pues NO, no hemos de dejarnos ser devorados por una masa informe de sociedad, es bueno estar integrado en una, pero sin perder un principio fundamental que es la individualidad, cada uno con nuestros sueños, pasiones y deseos, podremos triunfar, fracasar, caernos y de nuevo levantarnos, al fin y al cabo de eso es de lo que trata todo esto, de caer y levantarse de nuevo.
Nunca rendirse, Nunca.

1 comentario:
¿Rendirse? ¿Sumisión? ¡Esto es Esparta! Un espartano no se retira, un espartano no se rinde. Sólo los fuertes y los recios son dignos de llamarse espartanos. Sólo los fuertes. Sólo los recios.
Me gusta la profundidad de las dos primeras entradas. Suerte en esta nueva aventura.
Cuídate mucho y un fuerte abrazo.
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